Las prisas de la mañana, llamadas, correos, visitas y reuniones. No tienes tiempo para nada. Pero caminando por la calle te cruzas con el escaparate de una librería. Y entras. Miras la portada de cientos de libros, decides que es hora de llevar a casa un nuevo compañero. Los miras, los abres, pasas sus páginas, te inunda su inconfundible olor. Encuentras el libro perfecto, el que ahora te apetecería leer. Lo compras y te lo llevas a casa para leerlo antes de dormir.