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MI VIAJE A BRUSELAS | PARTE II

24 de agosto de 2016


Llegamos al Brussels Airport sobre las 9:20h de la mañana de un viernes, con media hora de retraso. Una vez allí decidimos buscar la mejor opción para movernos hasta el hotel Bloom!, nuestra primera parada del día, y preguntando en información del aeropuerto nos recomendaron coger el autobús 272 con parada en Botanique, a pocos metros del hotel. Lo mejor si no vais a coger demasiado el autobús (nosotros sólo lo hicimos para ir y venir del aeropuerto, para el resto es suficiente con el metro) es que compréis el ticket directamente al conductor para evitar fallos. [Te cuento nuestra 'odisea' particular en la parte I]

Una vez en el centro y tras  hacer el chek-in y dejar las maletas en el hotel, sobre las doce de la mañana decidimos dedicar el medio día a visitar el famoso Atomium, la ‘mini-Europe’, la exposición universal y alrededores. Esta zona no está en el centro y para ir la mejor opción es el metro. Desde nuestra parada (Botanique) estaba en la otra punta, literalmente, por lo que tuvimos que recorrer prácticamente todas las paradas de la Línea 6. A la vuelta decidimos que era mejor opción (y más rápida) hacer transbordo en Simonis y coger la Línea 2 para volver hacia el centro. 



Comimos allí, en la zona de la ‘mini-Europe’ una exposición que recopila en forma de maquetas lo más representativo de cada país y donde (sin pagar) se puede acceder a varios restaurantes temáticos de diferentes países (hay sitios para comer en español, griego, belga, italiano, mexicano, etc.). Nosotros decidimos comer en el italiano: muy recomendable y con un servicio excepcional, incluso estuvimos charlando con el camarero italiano sobre los belgas y la cultura mediterránea. 

Por la tarde decidimos volver hacia el centro para callejear por el corazón de Bruselas y conocer, entre otras cosas, la Grand Place y el Manneken Pis, dos de los lugares más representativos de esta ciudad. Tuvimos la suerte de que nuestro días de estancia coincidieron con la ‘alfombra de flores’ que montan todos los años en la Gran Place y que es un atractivo no sólo turístico sino también una seña de identidad de los bruselenses. Si tenéis la opción, id por la noche porque suelen hacer espectáculos de luz y color sobre la alfombra y es realmente bonito de contemplar. 


Esa misma noche comimos patatas fritas y chocolate belga mientras paseábamos por la ciudad y terminamos probando algunas de las más de 2000 cervezas de fabricación belga en el ‘pub’ más famoso de la ciudad: el Delirium Tremens. Al día siguiente, sábado, el único día completo que pasaríamos en el país, decidimos sacrificar la visita al barrio europeo de Bruselas para visitar otras dos grandes ciudades: Gante y Brujas. Para ello, después de investigar cómo ir, decidimos que la mejor opción era reservar una de las muchas excursiones (en español) que organizan los tours en el país. Nosotros elegimos Buendía Tours y he de reconocer que la relación calidad-precio de la visita nos pareció excelente. Por 43€ por persona, en español e incluía guía y desplazamiento en autobús desde las 8:30 de la mañana hasta las 19:30 de la tarde. La verdad que esta experiencia nos encantó porque además de ser agradables, accesibles y cercanos, tanto Alberto como Irene, los guías, no sólo nos enseñaron los entresijos de estas dos ciudades sino que respondieron dudas y recomendaron sitios para comer, para beber, para comprar, etc. a los que preguntamos. También tienen otros tours (incluso algunos gratuitos) que merece la pena considerar.

Sobre Brujas hay que decir que es una ciudad de ensueño. La típica ciudad que perfectamente podría haberse escapado de una película. Si bien es cierto, como nos explicó Irene, que siendo una ciudad de época medieval, la mayoría de edificios y estructuras que vemos hoy son meras réplicas de lo que fue; aún así, pasear por sus calles empedradas, cruzar sus canales o disfrutar de sus vistas es un auténtico regalo. Además, gracias a la explicación de nuestra guía, mientras caminabas podías hacerte una idea de cómo se vivía allí, de lo que pasaba…y a mi personalmente, la experiencia me encantó y se me hizo corto. A día de hoy es una ciudad hecha por y para los turistas, y como uno más, nosotros no perdimos la oportunidad de comer patatas fritas mientras paseábamos, de probar los gofres bruselenses ni de indagar en el Museo de la Cerveza. También visitamos la casa España y me gustó mucho el mercadillo de segunda mano que organizan en una de sus plazas. 





Después de comer, cogimos de nuevo el autobús de Buendía Tours dirección Gante. De las tres que visité, ésta fue la que más me gustó. No sé si por su espíritu universitario o porque nos pilló el único día de sol del año (en Gante llueve 250 días al año y el resto está nublado) pero me pareció una ciudad perfecta para vivir. Más que Bruselas, que me pareció más seria y menos viva. En Gante Irene nos explicó los entresijos de su castillo, del emperador Carlos V y algunos otros secretos y curiosidades de la ciudad que para los amantes de la historia como yo fueron auténticas delicias. Sobre las 19:30 volvimos a Bruselas y, como allí a esa hora ya están cenando, decidimos volver a la zona del centro para probar los famosos mejillones con patatas. Elegimos uno de los restaurantes de la Gran Place que dan directamente a la plaza, y tuvimos la suerte de poder disfrutar desde su terraza del espectáculo de luces y música de esa noche sobre la alfombra. De los mejillones tengo que decir que a una murciana como yo le faltaba un ‘chorrico’ de limón.  





Esa noche volvimos a tomar nuestra última cerveza belga en el Delirium Tremens y al ser sábado había mucho más ambiente y movimiento de gente joven, algo que no habíamos visto el día anterior. Como recomendación la cerveza de cereza fue mi favorita. La mañana del domingo la dedicamos a dar nuestro último paseo por Bruselas (aunque todas las tiendas estaban cerradas como en España a excepción de las de souvenirs) y desayunamos sin prisa disfrutando de la tranquilidad de la ciudad. A las 14.30 salía nuestro vuelo de nuevo hacia Madrid por lo que sobre las 12.30 cogimos el autobús en Botanique rumbo al Brussels Airport. 



Para terminar este artículo tengo que hablar sobre la seguridad del país. Era una de nuestras principales inquietudes antes de viajar y he de decir que tanto en el aeropuerto como en la ciudad de Bruselas nos sentimos muy seguros. En Bruselas no era para nada extraño encontrarte a los militares patrullando las calles, de hecho, nosotros comimos con ellos patrullando alrededor en el italiano del primer día y después varias veces nos topamos con ellos en el centro, tanto en la zona de la estación de tren como en la zona comercial. También son mucho más exhaustivos los controles para entrar al aeropuerto de Zaventem; nosotros tuvimos que pasar tres: uno en la puerta principal para acceder a la zona de salidas, otro en el chek-in y otro para facturar. Lo que sí nos sorprendió fue que el despliegue militar de seguridad sólo lo vimos en Bruselas, ni en Gante ni en Brujas vimos policía ni mucho menos militares, a pesar de que es todo el país el que está en alerta. 





RECOMENDACIONES
(muy personales)



  1. No dejes de probar el chocolate belga; para los amantes del cacao es una auténtica delicia. 
  2. Nosotros sólo estuvimos tres días en Bruselas por lo que tuvimos que elegir: decidimos prescindir de la visita al barrio europeo, a pesar de que nos lo recomendaron, para poder ir a Gante y Brujas. 
  3. Los mejillones no son lo más típico de Bruselas, es más, los propios bruselenses no suelen comerlos; son típicos entre los turistas.
  4. En nuestro caso, como nuestra visita coincidió con la ‘alfombra de flores’, pagamos los 5€ que cuesta entrar al Ayuntamiento para poder subir al balcón y contemplarla con perspectiva; si no hay alfombra no merece la pena subir para ver solo la plaza, se puede ver desde cualquier terraza de restaurante por ejemplo. 
  5. Probad los gofres normales; los llamados ‘bruselenses’ son una versión belga que está hecha con una especie de hojaldre típico de los postres españoles. A mí no me terminó de gustar. 
  6. Si vas a estar pocos días no merece la pena sacar la tarjeta de varios viajes para el transporte. 
  7. Si eres un verdadero amante de la cerveza te recomiendo el Museo de la Cerveza de Brujas y que vayas con tiempo al Delirium Tremens, porque suele haber cola y es difícil conseguir mesa.
  8. Si tienes tiempo, contrata un tour guiado; hay muchos, incluso gratis, y me parecen la mejor opción para conocer una ciudad. Te explican, te enseñan, te recomiendan y es una excepcional manera de aprovechar el tiempo para que puedas verlo todo, y sino todo, al menos lo más importante.
  9. Organiza el viaje por tu cuenta. Tendrás más libertad y por experiencia te digo, las decisiones que tomes por ti mismo serán las más acertadas. Sino, comprueba nuestra 'experiencia Waynabox'.

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