Llega el verano y empiezan los problemas para los que, por naturaleza, viven engullidos en un blanco nuclear.

Ya en invierno la situación no es agradable, cuando el blanco pálido puede confundirse con una enfermedad o, incluso a veces, el frío lo transforma en un azul amoratado. Cada año el dilema sigue un mismo patrón: llega el calor y mi yo físico debate con mi yo mental cuál es el momento idóneo para exponer las piernas al resto de seres, a sabiendas de que su color deslumbrante bien podría provocar un accidente. Cuándo es el momento de asumir que nuestro blanco nuclear debe ser expuesto al mundo es quizá uno de los dilemas más grandes de la Humanidad. Aún así, aceptamos. Sucumbimos al bochorno y es inevitable rescatar de lo alto del armario faldas, vestidos y pantalones cortos.

He aquí el siguiente reto para los blancos: asumir todo lo que vendrá después. “Muchacha, ¡qué blanca estás!”, “Chica, ¿no has ido a la playa?”, “¿No te pones morena?”. Pues no. Humanidad, no. Asúmanlo. Hay personas en el mundo, que bien porque su cuerpo no lo permite o bien porque la idea de estar a 50 grados al sol durante horas para “coger color” no les atrae; no, no están morenas. No son especies dignas de estudio, ni tienen ningún tipo de afectación cerebral que les impide disfrutar de las horas de sol o de dar vueltas cual pollo mareado en una tumbona para repartir el impacto solar. Simplemente, hay personas que no tienen ese don de la naturaleza. Son seres que pasan del blanco más profundo al rojo más preocupante (y viceversa) a la velocidad de la luz. Y no hablemos de la fase del despellejamiento, porque daría para otro post. No tienen punto intermedio. Esas personas con diez minutos al sol ya tienen el corte del bikini pero, claro, tú no se lo ves porque, a simple vista, siguen estando igual de blancas. Ese corte es para ellas como un trofeo. Su mejor prueba de verificación. Se sienten orgullosas, hasta que aparece alguien que les dice: “¡Qué blanca estás! ¿No has ido a la playa?”. De nuevo a la casilla de salida.

Chicas y chicos blancos nucleares del mundo, no pasa nada. Incluso hay famosos que están poniendo de moda el mantenerse blancos durante el verano. Haceros a la idea, el moreno intenso ya no se lleva. Se quedó atrás, es pasado. Además, es peligroso y los rayos del sol cada vez son más perjudiciales. Los blancos estamos de moda. Es lo que se lleva. Hemos convertido lo que durante toda la vida ha sido una debilidad, en una enorme fortaleza.

Felicidades, compañero de piel blanca. Este verano luciremos nuestro despampanante pálido nuclear por las playas sin el menor reparo. ¡Bravo!